El arte del graffiti es tan amado como detestado en la sociedad, y es que, sin duda, tiene dos caras. Por un lado, es un movimiento artístico que, en los últimos años, es todo un boom. Si se lleva a cabo con permiso, por artistas reconocidos, con un bonito diseño que tenga que ver con la historia del barrio o del pueblo, en definitiva, que sea una obra artística de belleza formal, buena ejecución y afán inspirador, puede rehabilitar espacios, dar color a zonas grises, dinamizar barrios e incluso revalorizar edificios enteros.

Por otro lado, también existe el lado oculto del graffiti, en donde jóvenes con poca experiencia tan sólo pretenden estampar su firma en edificios, comercios, vagones de metros y trenes, lo cual es es un perjuicio que les puede acarrear multas e incluso meses de cárcel. Hoy en día hay empresas especializadas en limpieza y eliminación de graffitis, ya que es un movimiento que cada vez crece más y tiene más adeptos.

SU ANTECESOR: EL MURALISMO

Mural Diego Rivera

La buena cara y el afán transformador del graffiti como arte tiene mucho que ver con el muralismo, un movimiento artístico nacido en México a principios del siglo XX, cuyo artista más conocido es Diego Rivera. De alguna manera, pintar en paredes democratiza el arte, hace a toda la sociedad partícipe, pueden disfrutar de obras sin necesidad de pisar un museo, conecta el arte con la calle. Este movimiento se extendió por todo el mundo a lo largo del siglo XX y en los últimos años se ha revitalizado y hoy en día podemos ver grandes murales en cualquier rincón del planeta, especialmente en zonas conflictivas, barrios abandonados o lugares que se quieren poner en el mapa.

EL GRAFFITI EN EDIFICIOS: REVALORZACIÓN

Pero, ¿y los graffitis en edificios? Estamos de acuerdo en general que, si aparece una pintada o una firma en nuestro edificio, ponemos el grito en el cielo y nos parece un acto bandálico. Pero… ¿Y si el graffiti está firmado por Banksy? Podemos frotarnos bien las manos, porque de golpe el valor de nuestro edificio se ha multiplicado por muchos números.

Sin duda alguna, hay ciertos graffitis que si están realizados con gusto, diseño y arte, pueden revalorizar muchísimo los edificios. Incluso hay comunidades de vecinos en las que realizan peticiones a artistas o se animan a participar en eventos promovidos por los ayuntamientos para movilizar el arte callejero, especialmente si tienen el muro lateral sin colindar con otro edificio, un lugar perfecto para este tipo de murales, como los que vemos a continuación en Astorga, Montreal y Carballo.

Por lo tanto, la pregunta que planteábamos en el título de este artículo se puede responder con un sí, los graffitis pueden revalorizar los edificios, siempre y cuando tengan el visto bueno de la comunidad y los realice un artista con criterios estéticos que trasciendan una simple firma.

EL GRAFFITI PARA REHABILITAR ZONAS GRISES

Hoy en día hay barrios de grandes ciudades, como Shoreditch en Londres y grandes poblaciones industriales que intentan cambiar un poco su aspecto gris, como Ferrol, que son una referencia en el arte del graffiti y del muralismo, mediante el cual, además de darle color a su localidad, atraen turismo. También ocurre en pueblos en donde grandes estructuras, como autopistas, se han impuesto en sus calles y, a través del graffiti, se ha mejorado su aspecto, haciéndolo más habitable y más bello. Es el caso de Montcada y su galería de arte urbano en las columnas de la C33.

También el arte del graffiti tiene especial relevancia en zonas conflictivas, como el muro de Gaza o en barrios abandonados a su suerte, como Manshiyat Naser, en El Cairo, donde eL Seed realizó un graffiti enorme en 50 edificios. También acompaña a grandes momentos de revoluciones, como la de Sudán de 2019.

En definitiva, un graffiti puede revalorizar un edificio, un barrio, una población o incluso una ciudad pequeña siempre y cuando se realicen con permiso por parte de artistas graffiteros y muralistas que respeten la propiedad pública y privada y cuyo propósito no sea otro que transformar el mundo con belleza y transmitir un mensaje que fortalezca la comunidad.